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Lavar tu rostro es la base de cualquier rutina de cuidado facial. Aunque parece un paso sencillo, muchas personas no saben cómo hacerlo correctamente, lo que puede afectar la salud y apariencia de la piel.
Una limpieza adecuada por la mañana y por la noche ayuda a eliminar impurezas, exceso de grasa y residuos acumulados durante el día.
Aprende cómo lavar tu rostro en 3 pasos simples.
Comienza mojando tu rostro con agua tibia.
Evita el agua demasiado caliente o muy fría, ya que puede resultar agresiva para tu piel. El agua caliente puede resecar, mientras que el agua fría no limpia correctamente los poros.
Si lo prefieres, puedes humedecer una toalla suave con agua tibia y aplicarla con ligeros toques sobre el rostro.
Utiliza un limpiador o jabón facial específico para tu tipo de piel.
La cantidad recomendada es similar al tamaño de una moneda pequeña. Distribúyelo con movimientos circulares suaves, asegurando cubrir todo el rostro.
Si utilizas maquillaje, retíralo previamente con un desmaquillante adecuado antes de aplicar el limpiador facial.
Enjuaga tu rostro con agua tibia hasta retirar completamente el producto.
Seca tu piel con una toalla limpia y suave dando pequeños golpecitos. Evita frotar, ya que puede provocar irritación, enrojecimiento y dañar la barrera natural de la piel.
Una limpieza facial adecuada ayuda a:
Lavar tu rostro de forma correcta es el primer paso para una piel saludable y radiante durante todo el año.
Recuerda siempre elegir productos adecuados para tu tipo de piel y mantener constancia en tu rutina de cuidado facial.
