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Conocer tu tipo de piel es el primer paso para elegir los productos adecuados y mantener una rutina de cuidado facial efectiva.
Cada piel es diferente y sus necesidades cambian según factores como genética, clima y hábitos diarios. Identificar correctamente tu tipo de piel te ayudará a prevenir imperfecciones y mantener una apariencia saludable.
A continuación, te explicamos cómo reconocer los principales tipos de piel.
La piel normal se caracteriza por tener un aspecto equilibrado.
Su pH está equilibrado, por lo que rara vez presenta imperfecciones o brotes frecuentes.
La piel seca produce menos grasa de lo necesario, lo que provoca falta de hidratación.
Características principales:
Este tipo de piel necesita productos hidratantes y nutritivos que refuercen su barrera natural
La piel grasa se debe a una producción excesiva de sebo por parte de las glándulas sebáceas.
Sus características incluyen:
Aunque es más propensa a brotes, una ventaja es que suele envejecer más lentamente que la piel seca.
La piel mixta combina características de piel seca y grasa.
Generalmente presenta:
Es uno de los tipos de piel más comunes y requiere productos equilibrantes.
Identificar tu tipo de piel permite:
Ahora que ya sabes qué tipo de piel tienes, es momento de cuidarla correctamente.
Elegir productos formulados para apoyar la desaparición de paño, acné, espinillas, pecas, puntos negros, manchas de sol e imperfecciones puede marcar la diferencia en tu rutina.
Una limpieza adecuada y constante es la base para mantener una piel saludable y con mejor apariencia.